Lo inadvertido ocupa el centro
“Veo cosas que fácilmente pasan desapercibidas. No me interesan los grandes gestos, sino los procesos silenciosos: cómo algo toma forma, crece, cambia, da un giro y encuentra un nuevo orden. Imágenes, formas, colores y situaciones quedan grabados en mí y pasan a formar parte de una memoria visual. Algunas impresiones me acompañan durante años antes de reaparecer.
Esta forma de mirar define tanto mi pintura como mi fotografía. En mis series fotográficas sigo los cambios durante largos periodos de tiempo. Al pintar, de lo visto y lo recordado surge algo nuevo. Lo narrativo no reside en contar una historia, sino en lo que se desarrolla a partir de esas impresiones.
Las formas orgánicas se encuentran con la geometría, la intuición con la precisión y el movimiento libre con decisiones claras. Una pintura se desarrolla durante el propio proceso: formas, colores y líneas se añaden, desplazan, superponen o descartan. A menudo este proceso continúa más allá de una sola obra – así surgen mis series.
Mi arte dirige la atención hacia lo silencioso y lo que pasa desapercibido – hacia aquello que se pierde en el ruido de nuestro tiempo.”









